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domingo, 16 de enero de 2011

ANACRÓNICA ARMONÍA

Entro en un bar. Con mi cerebro lateral percibo que algo importante sucede. En seguida me doy cuenta de que se trata de la música de jazz: una armonía que se apodera de mis movimientos que vibran ahora con todo lo demás. Levanto un dedo y una camarera en sintonía escancia un licor que repica en el cristal. Una última gota araña la superficie mientras los timbales remarcan el péndulo de sus pechos penetrando en mis ojos. La trompeta brinda por mi salud y, al dejar la copa en la mesa, el tapete absorbe la espuma justo cuando arranca un redoble del tambor. Una maravilla sincrónica me habita: estoy inmerso en un prodigio luminoso de notas musicales que viajan por la sala. Cualquier movimiento que haga adquiere un reflejo simétrico fuera de mí.

He sido arrebatado a los márgenes del tiempo, sumergido en la música de las esferas. Cada cliente, cada voluta de humo, participa de una misma cadencia que la música propicia. El saxo tenor se cuela en unas botellas; puedo ver su rayo metálico atrapado en el espacio ambarino del ron. Tanta belleza me perturba y dejo caer botellas que restallan contra el suelo como un corazón que revienta. Las esquirlas bordean milagrosamente los rostros de los clientes, que con aspavientos corren a festejar esta maravilla sincrónica en la calle. Un camarero se acerca con pasos gráciles que subrayan los acordes de piano. Le doy un abrazo entusiasta… ¡Loco, lárgate de aquí!, me dice, y no encuentro armónico ni sincrónico el puñetazo que me clava en las costillas.

No sé que hice o dije realmente, pero un paroxismo catártico fue responsable de las cervezas que derramé sobre los clientes. Mi rostro debía parecer enajenado, fuera de sí; espero que lo suficiente para que en el retrato robot resulte irreconocible. De todas formas no creo que vuelva: perdí la armonía.

11 comentarios:

Luna dijo...

Con mi parte lateral percibo que deberé regresar, pues acaban de llamarme y me desconcentraron...

Saludos.

Susan Urich Manrique dijo...

Me interesa tu manera de describir las cosas. Sé lo que es dejarse habitar por la música hasta que vibramos con el pulso interno de lo que suena, pero tu forma de describirlo es asombrosa. Me gusta leerte, Fran. Eres bueno y lo sabes. =D Un abrazo.

Fran dijo...

Gracias, Susan. Afortunadamente nada es perfecto... esto nos permite continuar buscando sin cesar. En tí yo tengo una lectora cuasi perfecta. Tú, con tantísimos lectores, debes ver el asunto de otra manera.

Un besote.

lucia dijo...

Este es aún mejor...música y
armonía,eso si que no es anacrónico...los humanos si nos esforzamos, pareciese, en estar siempre fuera de lugar. Texto precioso con infinitas palabras armonícas....saludos.

Fran dijo...

Hola Lucía. Buscar la armonía debería ser una asignatura obligatoria.
Abrazote.

Luna dijo...

Este texto si que debía ser leído sin interrupciones.
Me pregunto, ¿es que hay algo fuera de lugar en este texto?

Un placer leerte.
Saludos enormes.

Susan Urich Manrique dijo...

Fran, te equivocas y mucho. Yo podría tener mil lectores y aún así me resultaría valioso que asistas a leerme porque tu agudeza es tremenda, y además escribes de puta madre, y una persona que no ha leído en su vida no puede, ni haciendo brujería, tener un manejo semejante de las palabras, y no soy yo la única que así lo cree, sino, pues pregúntale a Paula, sé que ella coincide conmigo. Así que no me vengas con eso porque te largo un zapatazo. =D

Un abrazote.

Lucía dijo...

Es una maravilla de relato, como la música llega a todos los lados y los inunda todo...

Fran dijo...

Pues está basado en un hecho real. Abrazo.

Bel M. dijo...

Primero: me gusta mucho la nueva imagen, esa esfera celeste, ella sí armónica. Y me ha gustado mucho tu relato, como todos los tuyos que he leído, y su ironía y su tristeza pero, ¿sabes? noto un cambio, creo que hay más madurez en estos últimos, como si todo fluyera sin tropiezos, como si las palabras se dejaran dominar por ti tan contentas.
Otro abrazo.

Fran dijo...

Qué bueno verte por aquí, Bel. Es cierto que algunos de mis relatos denota(ba)n el esfuerzo de su elaboración. Ese fluir montado sobre las palabras es importante y hacia ello tenderé en días alternos (lunes y jueves, p.e)

Un abrazote irónico, que es más sabrosón.