Seguidores

jueves, 21 de octubre de 2010

KAFKA EN EL DIVÁN

Kafka consiguió un punto tan alto de creatividad gracias a los conflictos internos que le causaron una religión y una sociedad a las que nunca logró adaptarse. Sus escritos son peripecias inacabadas donde se palpa su indefensión como individuo aislado en lucha con una sociedad absurda y castradora, que no le aceptó ni mucho menos le dió afecto. No pudo ni quiso ser como los demás esperaban que fuese y gracias a esto nos dejó esos dédados de tinta donde la lógica es una pesadilla; laberintos de pasillos mortecinos llenos de funcionarios siniestros e implacables.


La innovación de su obra radica en que supo transmitir sus conflictos íntimos de una manera cifrada -tal como aparecen en los sueños-, y que fue consciente del alivio que suponía para su psiquis, al hacerlo de una manera precisa, pero a resguardo del criterio general y de su pudor ante el exhibicionismo.


El caso de Kafka me parece el más evidente ejemplo de autoterapia de la historia de la escritura. Supo formular qué significa la soledad en un mundo que no le comprendió y al que sintió hostil; un caso claro de que la literatura muestra a los lectores de muchas generaciones que ciertos conflictos personales son en realidad vivencias comunes.

14 comentarios:

Lucía dijo...

La verdad es que sí. En la adolescencia leí bastante. Muchas de aquellas lecturas me ayudaron a comprenderme mejor, muchos de los autores que leían exponían en sus novelas, pensamientos y sensaciones que yo tenía, muy similares a los que yo tenía y saber que en Alemania, 50 años antes de mi nacimiento una persona escribía vivencias similares a las que yo estaba experimentando me reconfortaba. Cuando leí a Kafka por primera vez me estremecí al ver miedos reflejados en aquellas letras...leí muy poco de él pero todavía estoy a tiempo. Saluditos :)

Fran dijo...

A mí no me gusta todo lo suyo. Lo veo muy críptico a veces -debe ser que mis neurosis no coinciden con las suyas jajaja. Me encantó 'El Proceso' que yo le veo muchísimo humor pese a que es un drama del carajo. Influirá que, por aquel tiempo, yo trabajaba en un juzgado. (:-)

Paula dijo...

Siempre que se escribe por placer, se pretenda o no se hace un poco -o un mucho- de autoterapia.
Como no conozco a Kafka, salvo por su archiconocida "Metamorfosis", creeré en tus palabras (puesto que sé que eres un hombre que ha leído mucho) sobre el tratamiento de su aislamiento social a través de la escritura. Lo curioso es que, cuanto más se habla de ello, más personas admiten sentirse aisladas en un mundo que, o bien no comprenden o no les comprende a ellos, y se identifican con personajes inadaptados al resto de individuos.
Quizá sea que, en el fondo, todos estamos un poco solos.

Un beso.

Fran dijo...

Hola Paula, que bueno verte por aquí. Todo el mundo se siente incomprendido y solo con frecuencia, se esté o no acompañado y salvo que se sea muy tarugo. A ti se te comprende en silencio, a través de Blogger jaja. Quien más quien menos lo disimula o lo lleva como puede.

Pero en Kafka confluye una hipersensibilidad que le hizo ser artista y un rechazo social -era judio- y familiar ya que su padre era uno de esos tarugos de los que te hablaba, brutal, ultrapráctico e insensible, a quien la escritura le parecía una mariconada y una pérdida de tiempo.
Me alegro que me creas pero no porque haya o no leído sino porque tengo a gala decir, salvo en cuestiones sexuales, lo que pienso (¿¿Qué dice este tío??).

Besos.

Susan Urich Manrique dijo...

Estoy de acuerdo contigo, Fran. Leer esto me hizo recordar algo que dijo Vargas Llosa en una entrevista, lo voy a citar mal, pero creo que decía mas o menos así: "Yo dudo mucho que alguien que sea completamente feliz decida dedicar su vida a la escritura". Creo que es cierto. Nadie que esté totalmente conforme con el mundo, con este sistema de cosas, puede dedicarse a escribir por la simple razón de que no sentirá la necesidad de construir un mundo en el cual evadirse, aliviarse, a través de la escritura, simplemente no sentirá la necesidad. Entonces sí, escribir es, a mi modo de ver, una terapia, porque para escribir debes emprender ese viaje tremendo, escabroso, fantástico, que es mirar hacia adentro, conocerse uno mismo con todas las consecuencias que eso pueda acarrear, y atreverse a mirar el mundo desde otro ángulo, claro que no es precisamente fácil, pero creo que tiene su recompensa, uno se comprende un poco mejor cada vez que escribe, o de desahoga, o etc. Pero claro, la literatura es mucho más que un desahogo estructurado, pero eso ya es harina de otro costal. Mejor me voy que estoy hablando mucha paja, jajajaja. Un abrazo Fran.

Fran dijo...

Antes que la escritura hay un montón de cosas, al menos para una persona relativamente sana: familia, amigos, dinero, leer, paz...

El problema está en que para dar todo de tí en algún campo tienes que emplearte muy a fondo, que sea lo primero. Por eso la gente muy entregada a un arte son egoistas e intratables 100%, ya que necesitan cubrir sus carencias de autoestima estando por encima. En otras palabras, necesitan ser admirados. Para mí la literatura es una cosa entre otras muchas y, aunque eso me limite en ese campo, no lo lamento. Hay mucho que experimentar en el mundo para darlo todo por una sola.

Abrazo, Susan.

Susan Urich Manrique dijo...

Es cierto, hay mucho en el mundo y muy poco tiempo para experimentarlo todo, al menos a fondo, pero creo que así como hay afuera muchas cosas, también las hay dentro, el arte te permite entrar en contacto con lo que llevas dentro, y asimilar y ver lo que está afuera, entre otras cosas. Creo que no es necesario convertirse en un hermitaño egoísta e intratable para explotar la genialidad artística, pero sí es necesario aislarse, al final eso de aislarse es algo que hacemos por muchos motivos, distintos del arte, es cosa de cada quien convertirse en una botella de vinagre, relacionarse, amar, establecer vínculos con las personas es absolutamente necesario para estar bien, eso se sabe. Claro que, tu te refieres a casos bastante marcados, pero eso, aunque común, no es la totalidad. Un beso. =D

Fran dijo...

Tienes razón, a veces me voy a los extremos y no es necesario. Se puede desarrollar una vocación con una dedicación razonable; no hay que ser tan exagerado.

Te felicito por esta frase tuya, que es muy acertada y resume el meollo de la cuestión:
"El arte te permite entrar en contacto con lo que llevas dentro, y asimilar y ver lo que está afuera"

Besos.

Susan Urich Manrique dijo...

Bueno, los extremos son necesarios, pero dolorosos. Cualquier extremo lo es, cuando amas demasiado experimentas dolor, cuando sufres demasiado, pues es obvio el dolor. Nos parecemos en eso de los extremos, no sé llevarme demasiado con las medias tintas, pero sé que son más saludables. (No me hagas mucho caso hoy, que estoy que argumento todo, jajaja)

Susan Urich Manrique dijo...

Fran, he venido a leer un rato, y casi te hacía un comentario para decir: Oye, cualga algo nuevo! Pero ahora que reflexiono, antes de pedir que cuelgues nada nuevo, sería bueno que leyeras las entradas que tienes acá. Un abrazo, ando por acá.

Fran dijo...

Que magia tiene la internete esta. Casi te preguntaría que hora en en Venezuela, pero es que yo soy un alma de cántaro. Si lees algo que no sea por retribuir ninguna visita, que yo no soy asín.

Susan Urich Manrique dijo...

Mira, Fran de la santísima caridad palacios y blanco, yo no visito el blog de nadie por retribuir visitas, eh? cuando voy a un blog lo hago porque me siento a gusto leyendo los textos de los autores que visito, a lo que me refería en el comentario anterior es a que uno no siempre se da el tiempo de leer todos los posts, creo que eso puede ser un error porque uno se pierde de buenos textos que simplemente están un poco más lejos de la página de inicio del blog, creo que en tu caso y en algunos otros (pocos) casos, vale la pena hurgar en los textos que ya llevan tiempo colgados, es como ir descubriendo el proceso creativo del que escribe de manera silenciosa, y eso me agrada. Así que sácate esas ideas de la cabeza porque yo tampoco soy asín... Jajaja. Saludo!!

Fran dijo...

Gracias por los links, Lucía. Tampoco creo que exista la felicidad absoluta, salvo en las películas de Walt Disney.

Hielo-9 dijo...

Al parecer el rechazo es uno de los principales motores de la creatividad. Saludos