Seguidores

miércoles, 29 de septiembre de 2010

EL BIBLIOTECARIO


El bibliotecario me parece tan viejo como el universo. Su rostro, semejante a la corteza de los árboles, se pliega sobre sí mismo enmarañado de arrugas por lo que su expresión permanece inmutable en cualquier circunstancia. Los muchos años pasados entre sombras leyendo a la luz de los cirios, enterraron esos ojos que se adivinan por debajo de la maraña de arrugas y de las cejas tupidas. Su cuerpo, reclinado sin cesar sobre pergaminos, se dobla en un ángulo recto irrecuperable y casi perfecto que cuando camina o se pone en pie, hace temer una caída estrepitosa. Yo le miro como quién repentinamente viese a algún ser llegado de un pasado remotísimo y, cada vez que lo tengo ante mí, no puedo evitar sentir que es la primera vez que sucede, cosa que atribuyo a su capacidad para deslizarse como un espejismo a punto de diluirse entre las sombras. Nunca pude verle a la luz del sol, porque jamás abandona la biblioteca por la que se mueve con soltura incluso en la más absoluta oscuridad.

7 comentarios:

Lucía dijo...

Me encanta, Fran.

Fran dijo...

Gracias Lucía.

Conde de Galzerán dijo...

Esa foto de la biblioteca circular que has puesto en el encabezado, mola. Aaaah!... otro lugar pendiente que visitar. ¡Oporto!. No sé si será después de la casa de Don Vicente. O antes.
El texto me remite a un libro de Borges, que tenia algo de ficción filosófica. No recuerdo si era El Aleph o Ficciones. Puede que fuera otro.
Tus dos posts me lo han rememorado. Y ese anciano encorvado también podría ser Artemio Gordon en nuestros días.
Buenas letras, Fran.

Fran dijo...

No me extraña que te remita a Borges, estimado conde, ya que él mismo era una biblioteca andante. Tal vez te refieras al relato 'La biblioteca de Babel', genial relato, por cierto, aunque su biblioteca era exagonal e infinita.

Alejandro Cabrol dijo...

A mí me llevó a "El nombre de la rosa" /mas acá/ y a Ficciones /más allá/ como dice Conde... a la primera parte "el jardín de los senderos que se bifurcan", donde habla de distintos mundos posibles o ya olvidados.

Fran dijo...

Hey, Alejandro. Es la descripción de uno de los personajes de una novela que hizo un amigo íntimo. Tan íntimo, que cabe afirmar sin clemencia que fui yo quien perpetró la ocurrencia.

Susan Urich Manrique dijo...

Insisto, hay algo deliciosamente oscuro en este tema del bibliotecario.